Martes, 03 Febrero 2026 12:06

Tres mil personas convierten la Plaza de Llolleo en una inolvidable fiesta de los años 80

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Vecinos, familias y amigos se reunieron en la Plaza de Llolleo para disfrutar de música, baile y un ambiente cargado de recuerdos de la década de los 80, consolidando el espacio como un punto de encuentro comunitario.

La Plaza de Llolleo no tardó en llenarse. Desde las primeras horas de la tarde, vecinos y vecinas comenzaron a llegar, a saludarse, a buscar un lugar desde donde mirar el escenario o simplemente a recorrer el lugar. Con el paso de las horas, el espacio se transformó en un punto de encuentro que terminó reuniendo a cerca de tres mil personas en torno a la música y el baile.

Para Cristian Cabrera, productor general de la Fiesta de los 80, la respuesta del público no es casual. “Este es un espacio que se necesitaba, un espacio del recuerdo, de poder reencontrarse con amigos que no se veían hace veinte o treinta años”, señaló, destacando la presencia de personas de distintos sectores de la comuna, de otras ciudades e incluso del extranjero.

La convocatoria fue creciendo de manera natural. Familias completas, grupos de amigos y parejas de distintas edades ocuparon la plaza y permanecieron durante toda la jornada, dando forma a una noche marcada por la participación constante del público, que respondió con baile y canto a cada tema que sonaba desde el escenario.

La programación musical acompañó ese ambiente. Paulina Jara, la banda tributo Sueño Eterno —con un homenaje a Soda Stereo— y las mezclas de DJ Paquito y DJ William mantuvieron la energía durante toda la noche, mientras una fiesta de espuma sumó un momento lúdico que fue especialmente celebrado por quienes se acercaron al escenario.

Desde la organización se destacó la importancia de generar instancias que fortalezcan el vínculo comunitario y promuevan el uso compartido de los espacios públicos, relevando el rol que cumplen este tipo de actividades para dinamizar la vida barrial y propiciar encuentros que no siempre se dan en la rutina diaria.

La valoración más directa vino desde la propia comunidad. Cristóbal Quintero Jaramillo y María Fernanda Mendoza, asistentes a la actividad, coincidieron en que este tipo de encuentros permiten que las personas salgan de sus casas y se apropien del espacio público. “Se reúne mucha gente y se puede compartir en familia”, señaló Mendoza, destacando tanto la alta asistencia como el ambiente que se generó en la plaza.

La Fiesta de los 80 se extendió hasta cerca de la medianoche, con la plaza llena hasta el final. Música, baile y conversaciones cruzadas entre canciones dieron forma a una noche que volvió a instalar a Llolleo como un lugar de encuentro, construido desde la presencia y participación de su propia comunidad.

 

 

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